Preguntas frecuentes
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No necesitas estar pasando por una crisis para beneficiarse de la terapia. Puede ser útil si sientes ansiedad, estrés, tristeza, dificultades en tus relaciones, baja autoestima o simplemente deseas conocerte mejor y desarrollar herramientas para afrontar los desafíos de la vida.
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La primera sesión es un espacio para conocernos. Hablaremos sobre el motivo de consulta, tu historia, resolveremos todas las dudas que tengas sobre el proceso y realizaremos un plan terapéutico, respetando tus tiempos.
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No. Tú decides qué compartir y cuándo hacerlo. La terapia avanza respetando tu ritmo y tus límites.
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Sí. La información compartida en terapia es confidencial y está protegida por el secreto profesional, salvo las excepciones establecidas por la ley para proteger la seguridad del paciente o de terceros.
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No existe un número fijo. Depende de tus objetivos, la naturaleza de la situación que deseas trabajar y el progreso durante el proceso terapéutico.
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Lo más habitual es comenzar con una sesión semanal. Con el tiempo, la frecuencia se ajusta a tus necesidades y avances.
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La relación terapéutica es muy importante. Si sientes que no hay una buena conexión, es válido considerar buscar otro profesional con quien te sientas más cómodo.
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Más que decirte qué hacer, el terapeuta te acompañará a comprender lo que te ocurre, identificar patrones y desarrollar herramientas para tomar decisiones acordes a tus valores y necesidades.